miércoles, 25 de agosto de 2021

Nacimos para aprender


Cuando aprovechamos la vida, esta se transforma en nuestra gran maestra, es decir: nada es tan significativo para aprender como la experiencia. Cuando nos limitamos a vivir de forma escaza (no enriquecedora) posiblemente tenemos miedo a buscar el aprendizaje, debido a una tendencia a darnos de forma limitada por no amarnos del todo.

Cuando salimos a la vida dispuestos a ser nuestros propios maestros, reconocemos lo que sabemos, pero, sobre todo, lo que aún nos falta por saber. Encarando nuestros días de esta manera nos vemos como eternos aprendices que disfrutan a la vez del mayor fruto de las lecciones: la madurez, la comprensión serena y humana de la realidad.

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